En Puyo, la Confluencia Afrodescendiente Panamazónica reunió voces, experiencias y procesos provenientes de Colombia, Ecuador, Brasil, Venezuela, Guayana Francesa y Kenia.
Para nosotros fue importante que este espacio no quedara limitado únicamente a personas afrodescendientes que habitan la Amazonía. También confluyeron voces del Pacífico, los Andes, los valles interandinos y otros territorios de la diáspora africana. La defensa de la Amazonía parte de quienes la habitan y la cuidan todos los días, pero también necesita conectarse con las luchas históricas del Pueblo Negro en América Latina, el Caribe, África y el mundo.
El encuentro dejó una afirmación política clara: el Pueblo Negro y afrodescendiente es parte de la historia, el presente y el futuro de la Amazonía. No llegamos solamente para escuchar ni para ser mencionados en los documentos finales. Llegamos con territorios, formas de gobierno propio, sistemas de conocimiento, espiritualidades, prácticas tradicionales, economías comunitarias, procesos de mujeres y juventudes, experiencias de conservación y propuestas concretas para la defensa de la vida.
Las voces reunidas reclamaron participación real en los espacios donde se toman decisiones sobre la Amazonía; reconocimiento de los territorios colectivos y las autoridades propias; protección frente a las violencias que afectan especialmente a las mujeres afrodescendientes; fortalecimiento de las juventudes; documentación de nuestros conocimientos con nuestras propias voces; articulación entre procesos y acceso directo a recursos mediante fondos comunitarios.
También acordamos avanzar hacia una agenda afroamazónica permanente, con encuentros periódicos, redes entre países y territorios, mecanismos de seguimiento y mayor capacidad de incidencia dentro y fuera del FOSPA.
De esta Confluencia saldrá un posicionamiento político colectivo que recogerá las demandas, propuestas, compromisos y rutas de acción construidas durante el encuentro. No será solamente una declaración para nombrarnos: deberá expresar qué reconocimiento exigimos, qué decisiones proponemos y cómo continuaremos caminando. Una vez consolidado, lo estaremos compartiendo públicamente.
No llegamos a quitarle lugar a ningún pueblo. Llegamos a ampliar la fuerza común para defender la Amazonía, reconociendo que la unidad no puede borrar las diferencias ni permitir que unas voces hablen por todas.
Cerramos con semillas de maíz en nuestras manos y con el compromiso de llevarlas a cada territorio, sembrarlas y cuidar su crecimiento. Esperamos llegar a los próximos FOSPA no como una presencia ocasional, sino como una articulación afrodescendiente con raíces, palabra propia, agenda política y capacidad real de decisión.
La Amazonía la hacemos todos y todas.
El pueblo no se rinde, carajo.










