Tras el impacto del terremoto ocurrido el 10 de agosto en Colombia, el equipo de trabajo PCNBogotá, activó de inmediato un punto de acopio para recibir las donaciones y canalizar la solidaridad de la ciudadanía. Durante los primeros días de recolección y la posterior fase de armado de kits, el voluntariado sumó esfuerzos de manera incansable. Esta articulación logística permitió emprender, el 20 de agosto, el viaje hacia el departamento del Chocó, una de las zonas con mayores afectaciones y necesidades urgentes de atención en el país.
La presencia en el territorio inició en el municipio de Istmina, donde el trabajo conjunto con organizaciones étnico-territoriales como el Consejo Comunitario Mayor de Istmina y Medio San Juan (COCOMIMSA), la Asociación de Consejos Comunitarios del Río Baudó (ACABA) y el Consejo Comunitario General del San Juan (ACADESAN), facilitó la distribución organizada de las ayudas.
La ruta de entrega continuó en la ciudad de Quibdó, mediante la articulación con el colectivo Yaruma Negra, que funcionó como centro de acopio. Desde allí, fue posible llegar al consejo comunitario de Pacurita y extender la cobertura hacia diversos consejos comunitarios de la subregión del Baudó.
En total, este esfuerzo colectivo permitió movilizar cerca de 50 toneladas de ayuda humanitaria, entregadas directamente al pueblo Negro.
Expresamos un profundo agradecimiento a las personas, colectivos, organizaciones y redes de voluntariado que hicieron posible esta primera respuesta comunitaria. Sin embargo, la tarea no concluye con la entrega de insumos básicos. El territorio entra ahora en una etapa determinante de reconstrucción y atención psicosocial, por lo que resulta indispensable mantener y fortalecer la suma de voluntades entre el Estado, el sector privado y el tejido social, con el propósito de avanzar en la recuperación y el restablecimiento del bienestar de nuestros hermanos y hermanas afectados en el Chocó.




