por Charo Mina Rojasagosto 21, 2026
El 27 de julio 2026, dos semanas antes de asumir su cargo, el nuevo presidente Abelardo de la Espriella anunció el cierre de catorce embajadas, entre ellas cinco embajadas de las ocho que tiene Colombia en el continente africano —Argelia, Etiopía, Ghana, Senegal y Sudáfrica— con argumentos de austeridad y reconfiguración de la política exterior.
Modernizar y mejorar la eficiencia diplomática colombiana cerrando embajadas puede tener un impacto regresivo en propósitos como la protección de los colombianos residentes en esos países y el cierre de canales de relacionamiento directo y permanente ya establecidos y cultivados por varias décadas para la promoción y protección de los intereses y estabilidad nacional.
¿Qué implicará una política exterior de espaldas al continente africano? No se trata de un simple ajuste administrativo: además de crear un retroceso de lo avanzado por la Estrategia África, significa desestimar las dinámicas política, económica y comercial que el resto del mundo sí está cultivando y busca potenciar con el continente.
Innovación en las relaciones con África: una visión estratégica
Entendiendo la importancia del continente africano, tanto histórica como política y económica, dentro de la Política de gobierno 2022-2026, se desarrolló la Estrategia África bajo la dirección de la vicepresidenta Márquez Mina, y con la competencia del Ministerio de Relaciones Exteriores y de las ocho embajadas colombianas: Argelia, Marruecos, Egipto, Ghana, Kenia, Sudáfrica, Senegal y Etiopía (las dos con relaciones iniciadas en 2024), estableciendo canales y medios que dieron un giro a las relaciones diplomáticas sostenidas por más de 30 años, identificando nuevas oportunidades de cooperación, intercambio cultural, inversión y comercio, y desarrollando iniciativas que dinamizaron y elevaron la presencia e imagen de Colombia en el continente.
Entre el 18 y 21 de marzo de este año, como parte del cierre de la presidencia pro tempore de Colombia de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac), y en el marco de la Estrategia África 2022-2026, se desarrolló el primer Foro de Alto Nivel entre los Estados miembros de Celac y jefes de Estado de veinte países africanos, con la asistencia también de cancilleres y ministros, el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) y el Banco Africano de Desarrollo (BAD), sectores financiero y empresarial, y representación de las Comunidades de Desarrollo Regional de la Unión Africana, sentando bases para el apoyo técnico y financiero de obras y proyectos que contribuyen al desarrollo del país y de las relaciones entre regiones.
El Foro de Alto Nivel Celac-África 2026 consagró la visión de la política y la Estrategia hacia el continente, desarrollando una amplia agenda que abarcó, desde temas de inversión y comercio, con la participación de 152 empresas, 9 países africanos, el reporte de ventas in-situ de USD 16 millones y una proyección de USD 177,5 millones comprometidos; hasta cuestiones en el ámbito de la cooperación sur-sur en educación, ciencia y tecnología, agricultura, educación y derechos.
Al mismo tiempo, se alcanzó un consenso para continuar desarrollando las relaciones entre las dos regiones a través de un diálogo estructurado y sostenido que deberá consolidarse en la realización periódica de la Cumbre Celac-Unión Africana, y un compromiso de la CAF y la progresista banca africana para encontrar caminos de mutuo apoyo.
¿Por qué África?
África es un continente con más de 1.300 millones de personas (15% del total de la población mundial), y el 60% de su población joven en edad productiva; concentra el 20,4% del total de las tierras productivas del planeta, 30% de las reservas mundiales de minerales como el uranio, el platino, los diamantes, el oro y petróleo además de un nuevo frente de yacimientos de hidrocarburos aún sin explotar, y puertas marítimas, aéreas y terrestres de interconexión con el mundo.
Según el FMI se prevé que el crecimiento económico en África alcance el 4,6% en 2026 y 2027 en comparación con los países asiáticos (4,4% aproximadamente); en Colombia se espera un crecimiento moderado cercano al 3% según la Ocde.
Con este perfil económico, el continente está desarrollando una fuerza que lo proyecta con un futuro de gran importancia en el nuevo escenario de la arquitectura global, lo cual plataformas como la Unión Africana, la Comunidad Económica de África del Sur – Sadc, y los Estados mismos están identificando como potencial para impulsar su crecimiento económico, su fortalecimiento institucional y la estabilización social y política, entrando en una era de progreso y renacimiento progresiva.
Su relevancia económica es tal que China, Estados Unidos, la India, Rusia, la Comunidad Europea y la Liga de Países Árabes cultivan las relaciones bilaterales, multilaterales, triangulares y regionales, por encima de diferencias políticas o ideológicas.
Colombia cuenta con recursos que la mantienen en un lugar prominente en el contexto de las relaciones regionales y multilaterales con África. La Celac representa para Colombia un mecanismo estratégico de gran relevancia para la cooperación diplomática global, facilitando la concertación de agendas comunes, especialmente en el campo comercial. La relación con la Unión Africana, donde tiene lugar como observador, fortalecida a partir de la creación de la Embajada de Etiopía, donde se encuentra su sede, y los diálogos y acuerdos emanados del Foro Celac-África, así como el fortalecimiento de relaciones bilaterales y regionales con mecanismos como Sadc, son parte de estos recursos.
La visión estratégica de Colombia hacia el continente africano entre 2022 y 2026, siendo la más clara y desarrollada de toda la América Latina, es compartida por el bloque de los países del Caribe reunidos en Caricom.
Caricom sostuvo una Cumbre con la Unión Africana en septiembre 2025, de la que resultaron acuerdos estratégicos de cooperación entre las dos plataformas para fortalecer capacidades, maximizar recursos, ampliar y diversificar alianzas y, en últimas, avanzar en el propósito de alcanzar las metas de desarrollo sostenible de las agendas 2030 y 2063.
Este tipo de relacionamientos muestra a Colombia que el camino emprendido de crear condiciones para robustecer y dinamizar las relaciones con el continente africano ha sido una decisión acertada y pertinente.
Los países en cuestión
El África Subsahariana —la región donde se encuentran Ghana, Senegal, Etiopía, Kenia y Sudáfrica— cuenta con factores que ponen a los países de la región en un lugar prominente en las relaciones y política global como son: su integración a través del Afcta (la zona de libre comercio más grande del mundo), su población joven, una industria cultural y turística potenciada por sus 3 mil grupos étnicos y 2 mil lenguas, su enorme riqueza de recursos naturales y mineros, un sector financiero en crecimiento y sus redes de interconexión marítima, aérea y terrestre con el resto del mundo.
Sudáfrica, por ejemplo, es una voz y presencia relevante en la arena internacional. Es miembro fundador de la Unión Africana, miembro de G20 el cual presidió en 2025, del G77, de Brics, del FMI, la OMC y Sadc; lidera los temas políticos y económicos en la región Subsahariana y la región Austral; ha tenido un lugar respetado como mediador en conflictos dentro y fuera del continente; es socio comercial de Estados Unidos, China, Japón y la Unión Europea, y cuenta con un alto nivel de desarrollo urbanístico y de infraestructura. Además, es un conector entre Latinoamérica y el Caribe y los países del sur y centro de África a través de sus dos puertos marítimos, sus tres aeropuertos internacionales y una extensa red vial interna.
Este perfil significa alianzas diplomáticas y una posición estratégica en la geopolítica y la economía internacional para nada despreciable, por lo cual la Embajada de Colombia en Sudáfrica logró la inauguración de Consultas Políticas y la ampliación del portafolio de relaciones con once instrumentos para la cooperación gestionados, que deberán ser firmados por el gobierno entrante.
Etiopía, sede de la Unión Europea y de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para África, es eje de las relaciones multilaterales en el continente; Colombia, miembro observador desde 2008, tomó prominencia a partir del establecimiento de relaciones en 2024 y la apertura de una embajada. Ghana, donde ya hay una embajada establecida hace 38 años, es dinamizador del comercio en África occidental y, con Senegal, son la puerta atlántica de entrada al continente. Colombia tiene firmados acuerdos diplomáticos y de cooperación portuaria con Ghana que permitirán establecer una ruta marítima de conexión entre el Puerto de Tema y el Puerto de Cartagena, ampliando las oportunidades de fortalecer el comercio con la región occidental del continente, temas que deberá tratar el gobierno entrante.
Por su parte, Senegal —con una población de más de 18 millones de personas y el 60% de la población menor de 25 años— se perfila como un actor clave en el sector energético gracias al descubrimiento reciente de importantes reservas de petróleo y gas, potenciando su actual crecimiento económico, con oportunidades que Colombia debería evaluar.
En fin, las ambiciones de Colombia de mantener su ritmo de crecimiento económico jugando un papel de liderazgo a nivel político y económico en la región Latinoamericana y de cara al mundo, tienen más futuro expandiendo, diversificando e innovando sus relaciones con el llamado sur global, donde el continente africano es clave, que limitándolas a relacionamientos distantes e impersonales con poca oportunidad expansiva.
Cerrar embajadas en África, según algunos cálculos, ahorraría menos del 0,13% del presupuesto total de la Cancillería. La razón declarada no resiste el argumento aritmético y el costo político.
En ese entendido, la Estrategia África 2022-2026 dejó establecidas las condiciones para que Colombia continuara brillando con nuevos aliados y nuevas oportunidades de diversificación y cooperación; un mapa donde la ruta es avanzar, no retroceder.
Tomado de La Silla Vacia
https://www.lasillavacia.com/red-de-expertos/red-etnica/colombia-africa-una-alianza-estrategica-del-presente-y-para-el-futuro/




