Totó la Momposina fue una de las artistas más importantes de la música tradicional colombiana y una voz fundamental para la preservación de las raíces africanas, indígenas y campesinas del Caribe colombiano. Su nombre real era Sonia Bazanta Vides y nació en Talaigua Nuevo, en la región de Mompox, Bolívar.
Desde niña creció rodeada de cantos, tambores, bullerengue, cumbia y sones tradicionales heredados por generaciones afrodescendientes.
Su legado para los pueblos negros es profundo porque no solo llevó la música afrocolombiana a escenarios internacionales, sino que defendió la memoria, la espiritualidad y la dignidad cultural del Pueblo Negro en Colombia y América Latina.
¿Cuál fue su aporte más importante?
Visibilizó la herencia africana en Colombia
A través de ritmos como el bullerengue, la cumbia, la chalupa y el mapalé, mostró que gran parte de la identidad colombiana nace de los saberes africanos traídos por personas esclavizadas y resistidos por las comunidades negras.
Protegió la tradición oral
Totó aprendió directamente de cantadoras, tamboreros y sabedores populares. Su trabajo ayudó a que muchas músicas ancestrales no desaparecieran y fueran reconocidas mundialmente.
Llevó la cultura afrocolombiana al mundo
Participó en festivales internacionales y colaboró con artistas globales, convirtiéndose en un símbolo de la música tradicional latinoamericana.
Gracias a ella, muchas personas fuera de Colombia conocieron la riqueza cultural de los pueblos afrodescendientes del Caribe.
Defendió el orgullo negro y popular
En una sociedad marcada por el racismo y el clasismo, Totó apareció siempre con orgullo desde su identidad afrocaribeña, usando los sonidos, vestuarios y narrativas de su territorio sin “blanquear” su cultura para agradar a mercados comerciales.
Abrió camino a nuevas generaciones
Muchas cantadoras, investigadoras y artistas afrocolombianas reconocen en ella una inspiración para continuar defendiendo la música tradicional y los derechos culturales.
Uno de sus mayores mensajes fue que la música no era solamente entretenimiento, sino también memoria, resistencia y territorio. Su voz ayudó a recordar que los pueblos negros han construido una parte esencial de la historia y la cultura de Colombia.
Entre sus canciones más reconocidas están La Candela Viva y El Pescador, que hoy son referentes de la música tradicional afrocolombiana.




