En su columna, Saia Vergara Jaime reflexiona sobre la soledad y la desconexión que enfrentan las sociedades urbanas modernas ante la muerte. A partir de una pérdida personal, la autora contrasta este vacío con las prácticas de la población negra del Pacífico colombiano, quienes han preservado rituales ancestrales como los alabaos, gualíes y el levantamiento de tumbas. Estas tradiciones demuestran una comprensión comunitaria esencial que conecta a las personas con la vida y evita que el duelo se afronte en el aislamiento individual.
«No me cabe duda de que necesitamos aproximarnos con urgencia a la profundidad espiritual de los pueblos ancestrales de Colombia porque, tal vez, en sus rituales está parte de lo que como sociedad hemos perdido, entre otras, la posibilidad de no atravesar la muerte en soledad.»
Te invito a leer la columna completa escrita por Saia Vergara Jaime en la sección cultural de El Espectador para profundizar en esta reflexión sobre la vida, la muerte y el poder de la comunidad.




