Proceso de Comunidades Negras PCN | 22 de septiembre de 2026
El Proceso de Comunidades Negras PCN reconoce la labor, el compromiso y la dignidad con la que la vicepresidenta Francia Elena Márquez Mina ha transitado durante estos años por las más altas instancias del Estado colombiano.
Su llegada a la Vicepresidencia de la República no representó únicamente la elección de una mujer afrodescendiente para un alto cargo público. Representó, también, la llegada de una historia colectiva la historia de un Pueblo Negro que durante generaciones ha resistido, ha luchado por su dignidad, ha defendido sus territorios y ha exigido ser reconocido como sujeto político y de derechos.
Por eso, desde el PCN queremos decir gracias.

Gracias por haber llevado a los espacios de decisión del Estado las voces, las luchas y las esperanzas de quienes durante tanto tiempo fueron excluidos de ellos. Gracias por demostrar que una mujer negra sí puede ocupar las más altas posiciones de representación política, proponer, decidir, gobernar y defender con gallardía las transformaciones que necesita Colombia.
Pero quizás uno de los mayores logros no pueda medirse solamente en hectáreas, recursos, programas, decretos o proyectos.
También se mide en lo que significa haber abierto una puerta.
Una puerta por la que hoy pueden mirarse niñas, jóvenes, mujeres y hombres negros de Colombia para entender que los lugares donde históricamente se tomaron decisiones sobre nuestros pueblos también pueden ser lugares donde nuestro pueblo esté presente, proponga, decida y transforme.
La presencia de Francia Márquez en la Vicepresidencia ha dejado una marca en la democracia colombiana. Una marca que nos recuerda que el Pueblo Negro no está condenado a ser únicamente destinatario de las decisiones del Estado, sino que tiene la capacidad de incidir en ellas, construirlas y disputar el poder desde la dignidad, la memoria y los derechos colectivos.
Y esa huella trasciende nuestras fronteras.
En escenarios internacionales, la voz de Colombia también ha puesto sobre la mesa la necesidad de reconocer a los pueblos afrodescendientes como pueblos con derechos, así como la urgencia de avanzar en reparaciones históricas y enfrentar el racismo estructural.
Desde el PCN reconocemos especialmente el valor de haber llevado a estos escenarios una voz que no olvida de dónde viene una voz nacida de la resistencia, de los territorios, de las comunidades, de las mujeres negras, de las luchas por la vida y de la defensa de la dignidad.
Sabemos que ocupar estos espacios nunca ha sido sencillo. La presencia de una mujer negra en el poder también ha significado enfrentar cuestionamientos, prejuicios y formas de violencia política y racial que no son nuevas para nuestro pueblo. Precisamente por ello, permanecer, insistir, proponer y continuar levantando la voz también constituye una forma de resistencia.
Hoy, desde el Proceso de Comunidades Negras PCN, queremos decir que nos sentimos representados, reconocidos y acompañados por la posibilidad histórica que significó este camino.

Porque cuando una mujer negra llega a una instancia de poder, no llega sola.
Llegan con ella nuestras ancestras y ancestros.
Llegan nuestras comunidades.
Llegan nuestros territorios.
Llegan nuestras luchas.
Llegan las mujeres que sostienen la vida.
Llegan las juventudes que siguen soñando con un país distinto.
Llega la memoria de quienes resistieron para que hoy podamos estar aquí.
Y queda, sobre todo, una certeza:
El Pueblo Negro ya dejó su huella en las instancias políticas de Colombia y esa huella no se borra.
Francia Márquez Mina nos deja también un mensaje poderoso para las generaciones que vienen sí podemos estar donde históricamente se nos dijo que no pertenecíamos; sí podemos gobernar; sí podemos proponer; sí podemos transformar; sí podemos hacer grande nuestra voz sin renunciar a nuestras raíces.
Su paso por la Vicepresidencia hace parte de una historia que continúa escribiéndose. Una historia en la que el Pueblo Negro no aparece únicamente como memoria del pasado, sino como presente, como fuerza política y como protagonista del futuro de Colombia.
Desde el PCN expresamos nuestro reconocimiento y gratitud por este camino recorrido y por las puertas que quedan abiertas.
Porque la historia no termina aquí.
Seguimos caminando.
Seguimos resistiendo.
Seguimos proponiendo.
Seguimos dejando huella.
Y porque, como hemos aprendido en nuestras luchas, la dignidad no se negocia se defiende, se construye y se hace costumbre.




