La emergencia que vive Buenaventura tras el terremoto de magnitud 7.4 vuelve a dejar al descubierto la brecha histórica entre la riqueza que genera el puerto y la desprotección en la que habita su población. El saldo preliminar de diez personas fallecidas, decenas de heridas y daños masivos en infraestructura se agrava por el aislamiento total en el que se encuentra el Distrito.
La vía al mar permanece bloqueada por múltiples derrumbes y la pista del aeropuerto sufrió afectaciones que impiden el aterrizaje de vuelos de asistencia. A este colapso vial y aéreo se suma la falla en las redes de energía, el corte en el suministro de agua potable y la saturación de la red hospitalaria local. Para complejizar aún más la crisis, se registró un incendio en un centro de detención tras el sismo, lo que evidencia la vulnerabilidad institucional para contener emergencias simultáneas.

La negligencia sobre el Buque Hospital Benkos Biohó
En medio de esta tragedia, la ausencia del Buque Hospital Benkos Biohó ha reavivado las críticas sobre la gestión del gobierno actual. La nave, concebida para brindar atención médica de urgencia en zonas costeras y fluviales del Pacífico, se encuentraba inoperativa o sin despliegue efectivo en el momento en que la red pública de salud del puerto colapsó.
Esta inacción fue cuestionada públicamente por el expresidente de la República, quien señaló la falta de previsión y la lentitud oficial para movilizar un recurso asistencial vital. A esto, se le suma el antecedente del hostigamiento armado que sufrió la embarcación en el río San Juan semanas atrás, un hecho que expone cómo la falta de garantías de seguridad por parte del Estado ya venía acorralando y paralizando la misión médica humanitaria en la región.
El abandono estructural en la coyuntura
Buenaventura no está incomunicada únicamente por la fuerza del terremoto. Su aislamiento es el resultado acumulado de décadas de abandono estatal, donde la infraestructura vial, de salud y de servicios nunca se garantizó de forma digna. Mientras el puerto mueve millones de toneladas de mercancía, la comunidad enfrenta los estragos de la tragedia sin hospitales equipados, sin rutas de evacuación funcionales y sin la presencia oportuna de las capacidades de rescate del Estado.




