Las articulaciones internacionales permiten seguir visibilizando las crisis humanitarias que enfrentan nuestros territorios, pero también reconocer las experiencias organizativas, culturales y políticas que durante años han sostenido nuestros pueblos en medio de las violencias.
La solidaridad entre los pueblos sigue siendo una herramienta para acompañar la defensa del territorio, la memoria y la construcción de paz con dignidad.



