El Proceso de Comunidades Negras PCN manifiesta su más profundo repudio ante el atroz suceso ocurrido en el departamento de Nariño donde tres niños resultaron gravemente heridos por la explosión de una mina antipersonal. Los menores se encontraban realizando una actividad tan cotidiana y vital como jugar fútbol cuando la sevicia de la guerra interrumpió sus vidas. Actualmente se encuentran bajo pronóstico reservado en centros asistenciales de la ciudad de Cali donde reciben atención médica especializada tras ser víctimas de un territorio convertido en trampa mortal.
Denunciamos la degradación absoluta del conflicto armado en los territorios ancestrales. El uso de armas no convencionales y la siembra de minas en espacios de recreación comunitaria constituyen crímenes de guerra que el Estado colombiano no ha sabido ni querido prevenir de manera efectiva. No aceptamos que la infancia negra e indígena siga siendo el blanco de una violencia que se ensaña con quienes menos responsabilidad tienen en la confrontación.




