El Ministerio de Cultura ha oficializado la asignación de un código para la comercialización del viche, una medida que marca un antes y un después en la formalización de esta bebida ancestral del Pacífico colombiano. Sin embargo, más allá de la normativa, este avance representa una oportunidad estratégica para garantizar que las familias tradicionalmente productoras sean remuneradas de manera equitativa y justa, blindando el legado cultural frente a los riesgos del mercado global.
La asignación del código 70 para la comercialización del viche no es una decisión administrativa al azar; es un reconocimiento explícito y simbólico de la Ley 70 de 1993.
La soberanía económica del pueblo negro
El viche no debe ser solo un producto de consumo, sino un motor de desarrollo autónomo. La importancia de esta formalización radica en la capacidad de las comunidades para transitar hacia esquemas de comercialización que rompan con los intermediarios extractivistas. La remuneración justa de las familias productoras depende de que la cadena de valor sea liderada por los propios territorios, permitiendo que el precio final del producto refleje el valor del conocimiento ancestral, la protección de la biodiversidad y el tiempo de trabajo artesanal.
Protegiendo la tradición desde la asociatividad
La salvaguarda de la identidad vichera requiere que los productores fortalezcan sus modelos de asociatividad. Frente a las dinámicas de mercado, se vuelve fundamental cuestionar modelos como la maquila o la venta de marca blanca, que a menudo despojan a las familias de su reconocimiento y valor agregado. La apuesta debe centrarse en modelos de comercialización colectiva donde la marca sea propiedad del territorio y los procesos de producción sigan siendo gestionados por quienes heredaron el oficio.
Tecnología y blindaje ante el extractivismo
La formalización debe ir acompañada de una tecnificación responsable. El uso de tecnologías avanzadas es hoy una necesidad para la protección de la propiedad intelectual y la autenticidad de las marcas vicheras:
- Trazabilidad digital: Implementar sistemas de blockchain o códigos de autenticidad que permitan al consumidor final identificar el origen exacto de la producción, evitando la competencia desleal de imitaciones industriales.
- Tecnificación ética: Elevar la calidad y la estandarización mediante tecnologías que respeten el saber tradicional sin someterse a procesos de industrialización que desnaturalicen la bebida.
- Defensa frente al extractivismo: La formalización es la herramienta técnica necesaria para frenar la apropiación cultural por parte de terceros que, bajo el amparo de la industria, buscan capitalizar un saber que históricamente ha sido gestionado por el pueblo negro.
La comercialización del viche es, en última instancia, un acto político. Garantizar que esta bebida llegue a los mercados globales con garantías legales es el primer paso para asegurar que quienes han conservado el bosque y el saber durante siglos, sean finalmente los mayores beneficiarios de su legado.
Referencias:
https://www.mincultura.gov.co/noticias/Paginas/el-viche-da-un-paso-adelante-para-su-formalizacion-y-venta.aspx




