La reciente polémica desatada por las declaraciones de Juan Daniel Oviedo, candidato a la vicepresidencia por la fórmula de Paloma Valencia, no es un hecho aislado ni un simple error de comunicación. Al afirmar que los habitantes de Buenaventura están comiendo m… debido al abandono estatal, Oviedo no solo incurre en una vulgaridad ofensiva, sino que reafirma una trayectoria de violencia institucional contra el pueblo negro. Esta actitud es coherente con su gestión como director del DANE, periodo en el cual se ejecutó lo que organizaciones de derechos humanos han denunciado como un borramiento estadístico sin precedentes.
Del genocidio estadístico al insulto público
Bajo la dirección de Juan Daniel Oviedo en el Censo 2018 la población negra afrodescendiente raizal y palenquera sufrió una reducción drástica e injustificada en las cifras oficiales. Este fallo institucional fue llevado ante la justicia por una coalición de organizaciones liderada por ILEX Acción Jurídica junto a la Conferencia Nacional de Organizaciones Afrocolombianas C.N.O.A. el Proceso de Comunidades Negras PCN la Asociación Nacional de Afrocolombianos Desplazados AFRODES la Asociación de Consejos Comunitarios del Norte del Cauca ACONC y la Asociación Colombiana de Economistas Negras Mano Cambiada.
Este esfuerzo colectivo logró que la Corte Constitucional emitiera la Sentencia T 276 de 2022 reconociendo que el Censo 2018 vulneró los derechos fundamentales a la igualdad al reconocimiento de la diversidad étnica y a la información de la población afrocolombiana. Quien lideró una institución que desapareció de los registros a casi el 30% de la población racializada hoy pretende presentarse como un observador preocupado utilizando un lenguaje que reduce la vida en el Pacífico a la miseria absoluta. El informe de ILEX es contundente al señalar que este borramiento afecta la asignación de recursos y el diseño de políticas públicas profundizando la precariedad que Oviedo ahora utiliza como eslogan de campaña.
La resistencia, el cuidado y la soberanía alimentaria
La respuesta de los bonaverenses ha sido un ejercicio de dignidad. Mientras la narrativa de Oviedo intenta proyectar una imagen de carencia total, la comunidad reivindica que su mesa se sostiene gracias al tapado de pescado, el sancocho de gallina y el arroz de camarón. La afirmación de Oviedo sobre el consumo de desechos ignora los procesos de soberanía alimentaria y el conocimiento ancestral del territorio.
Este desconocimiento invisibiliza la labor de las asociaciones de piangueras, los pescadores artesanales y el campesinado de Buenaventura. Estos grupos han protegido la riqueza biológica de la zona a pesar de un sistema que explota los recursos naturales por encima del bienestar humano. El problema en el Puerto no es la falta de alimento o de cultura, sino un modelo económico extractivista que Oviedo y Valencia representan desde su clase social privilegiada.
Rechazo a la política del desprecio
Juan Daniel Oviedo y Paloma Valencia encarnan una visión de país que excluye a las poblaciones empobrecidas y racializadas. Sus declaraciones demuestran que no tienen el interés ni la capacidad de entender las dinámicas de cuidado del ambiente y poder colectivo que definen a Buenaventura. Hablar de manera reduccionista sobre el territorio es una estrategia para desarticular el tejido social y negar la autonomía de las comunidades.
Rechazamos estas narrativas centralistas que solo ven en el Pacífico un escenario para la estigmatización o la explotación estadística. La política debe hacerse con respeto por la identidad y la historia de los pueblos. Buenaventura es un territorio de vida y resistencia que no aceptará más lecciones de quienes han intentado borrar su existencia desde las cifras y hoy pretenden pisotear su dignidad con palabras.




