MASACRE EN EL CAÑADUZAL ¿Por qué los matan y para qué?

18 de Agosto 2020

Si Dios hubiese nacido aquí, sentiría en carne propia

La falta de equidad, por  ser negro, por ser pobre y por ser del litoral. (Mary Grueso, poetiza de Buenaventura, Pacifico)

 

“Eran las 7:30 de la noche aproximadamente, un niño llega y pregunta;  doña Ruby dónde está Jaircito? unas mamás andan buscando a los otro niños, porque nosotros íbamos para el cañal y yo me devolví, ellos están en el cañal. Nos fuimos con linternas, los llamábamos ¡Jair Andrés… Alvarito…! íbamos caminando, al fondo hay una caseta, allí mantienen los vigilantes del cañaduzal, cuando ya íbamos a llegar a la caseta, tenían las luces prendidas, nos escucharon y  apagaron las luces. ¿Por qué  las apagaron? Porque tienen el pecado. Pasaron cinco minutos, diez minutos, quince, veinte minutos y nosotros gritamos ¡por favor estamos buscando unos niños!; ellos no nos contestaban, a los 20 minutos dijimos, vamos a llamar a la policía y aparece un señor como por arte de magia el señor que cuida allí y los perros ladrando (a los perros los tenían entonces con bozal por qué no ladraron durante los 20 minutos que estuvimos allí clamando que nos dijeran algo sobre nuestros hijos. El señor que cuida el cañal dijo que él no sabía nada, se entró y dejó a los perros sueltos. Vimos una motos que vienen… y yo digo eso está raro, las motos llegaron hasta la casa blanca, de ahí  se devolvieron. Cuando se devolvieron, nosotros empezamos a gritar (eran dos motos con policías), les expusimos el caso, uno de los policías  dijo  vamos, el otro dijo no, espere, este no es el caso por el que nos llamaron, a nosotros nos llamaron por una desaparición (otras mamás habían ido al CAI a exponer el caso y a reportar la desaparición, y la policía dijo que tenían que esperar 24 horas), entonces los policías nos dicen: listo vamos, vamos. Fuimos a la caseta y nos dijo esperen que nos han dicho que hay unos extraviados, nosotros no esperamos y avanzamos en la búsqueda de los niños, íbamos unos atrás y otros adelante y nos adentramos al cañaduzal hasta llegamos a la parte donde no está podado y empezamos a llamar; Jair Andrés…y cuando escuchamos una voz que dice: ama, aquí estoy. Cuando llegamos al sitio donde estaban los niños había dos policías y dos señor que trabajan en el cañaduzal, con peinillas y la cara llena de sangre. ¿Por qué no los detuvieron? Cuando llegamos a los niños los tenían en la fosa, los iban a quemar en la noche y en la mañana cuando llegara la maquinaria los tapaban. Era una distancia super largas, pero llegamos, nuestros hijos nos guiaron, porque ellos quieren justicia”.  (Testimonio de una de las madres de los niños. Cali 14 de Agosto 2020).

El martes 11 de Agosto cinco niños afrodescendientes entre 14 y 15 años, salieron de sus casas casi al medio día a elevar cometas en un cañaduzal aledaño al barrio Llano Verde. Después de casi ocho horas de desaparecidos, fueron encontrados masacrados en el cañaduzal cercano al basurero de Navarro,  Juan Manuel Montaño, Jean Paul Perlaza, Alvaro José Caicedo, Jair Andrés Cortez, Leyder Cárdenas. Estos niños y sus familias fueron reasentados en el Barrio Llano Verde, comuna 15, territorio del Distrito de Agua Blanca, provenientes del Jarillón del río Cauca, en el marco del megaproyecto, Plan Jarillón de Cali, proyecto que ha venido desalojando a las familias pobladoras de  este sector para construir un gran ecoparque turístico que atraviese todo el oriente de la ciudad. El jueves 13 de Agosto en el  mismo barrio, y en el marco de la dolorosa despedida a los adolescentes, se registró otro hecho violento: una granada explotó  en una vivienda del sector, dejando 15 personas gravemente heridas entre ellas un niño  de tan solo 10 meses de vida y una persona muerta. Aunque  el alcalde de Cali ha hecho declaraciones públicas manifestando que la granada estaba dirigida al CAI de la policía del sector y que por casualidad tropezó con  una rama de un árbol que la desvió hacia  una vivienda frente del CAI, también es posible que la granada haga parte de una estrategia de intimidación colectiva para contrarrestar la indignación comunitaria que provoca este hecho violento, y que se suma a otros asesinatos aún impunes ocurridos en sectores aledaños al barrio (fincas, cañaduzales),  como el ocurrido el pasado 11 de marzo.   

Se encontró sin vida a un hombre de 24 años, que en hechos aún no determinados, fue asesinado en una finca del corregimiento de Navarro, colindante con Llano Verde, y según datos de los periódicos locales, presuntamente  a manos del mayordomo de la propiedad. Así mismo, se  suman los asesinatos sin resolver de otros dos jóvenes hace cinco años, también en esos sembrados(1). 

 

POR QUÉ EL LLANO VERDE SE TIÑE DE ROJO

 

La Violencia Continuada: ¿Cómo se Conformó Llano Verde? Y por qué hoy las víctimas son re victimizadas 

Esta urbanización fue construida en el gobierno del expresidente Juan Manuel Santos, con el propósito de garantizar el derecho a la vivienda y por ende al territorio a miles de familias víctimas del proceso de desterritorialización forzada,  provenientes del Pacifico colombiano, en el marco de la reparación integral a víctimas de la violencia. Además, este proyecto también acogió a personas reinsertadas de las dinámicas paramilitares y posteriormente a personas reasentadas por la construcción del megaproyecto turístico Plan Jarillón de Cali.   Así se construyeron y entregaron más de cuatro mil casas a personas oriundas del departamento del Chocó, Nariño, Valle, Putumayo, entre otros, y el número de  habitantes pueden estar por encima de nueve mil familias(2). El barrio tiene aproximadamente siete años de constituido y las personas que lo habitan son mayoritariamente afrodescendientes.  

Aunque las viviendas son pequeñas como todas las viviendas de interés social,  las familias que culturalmente son extensas y extendidas, viven en  hacinamiento, y  a pesar del poco espacio vital,   se acomodan para poder vivir la vida.  . Esta comunidad, ha  tratado de rehacer su proyectos de vida individuales y colectivos, simulando los espacios territoriales que perdieron tras las dinámicas del despojo de sus tierras ancestrales. En este sentido, casi todas las familias poseen azoteas en el andén frente de sus casas, y allí, siembran plantas ornamentales, medicinales y alimenticias. Así han ido consolidando poco a poco el barrio, dándole vida, sembrando allí sus esperanzas de un nuevo presente libre de violencias, tal como lo promete la ley de víctimas. Además, en el marco de este legítimo propósito, conformaron negocios para activar sus economías (tiendas de barrio, venta de comidas rápidas, mariscos y frutas, misceláneas, entre otras). Poco a poco han ido haciendo comunidad, como lo plantean testimonios de lideresas y líderes, al inicio del barrio el relacionamiento entre el vecindario  fue llevadera. Por eso allí todos hablan, se conocen y se cuidan unos a otros. Las calles de las manzanas centrales están adornadas con murales decorados con mensajes de reconciliación, perdón y paz. Hay muchos niños y el olor a eucalipto y tierra mojada impregna el ambiente (…), si no fuera por la abundancia de pavimento, el tamaño de las casas y el ruido de los carros que pasan por la autopista de al lado se podría creer que es una vereda y no una ciudadela en una de las zonas más excluidas de la capital del Valle(3).

Sin embargo, al poco tiempo, la armonía, la calma y la vecindad es interrumpida: líderes y lideresas empezaron a recibir amenazas por grupos armados que se instalaron en la dinámica de la vida comunitaria y hoy tienen el control territorial y el control de la vida de los habitantes de este sector, y con ellos, nuevamente se activa  la violencia, tal cual como se vive en los sectores periféricos de las ciudades  del pacifico colombiano (Buenaventura, Tumaco, Quibdó). Situación de violencia que se incrementa al tiempo que se expande y consolida el megaproyecto turístico Plan Jarillón, el cual después de su cristalización realizará significativamente la tierra de Llano verde, pues la ciudadela es colindante con la obra que se proyecta como el parque ecológico urbano más grande del suroccidente colombiano. 

Y porque lo vivimos, sabemos cómo las violencias criminales son funcionales a los megaproyectos, las cuales acostumbran a entretejer y construir guerras para expropiar territorios ubicados estratégicamente. En este sentido, nos preocupa significativamente que la situación exacerbada y sistemática de violencia a la cual están siendo sometidas las familias y la comunidad de Llano Verde en la comuna 15 de Cali, esté relacionada con una estrategia racista y clasista para “regentizar” el sector, por medio de la violencia extrema, dado que  la incrementación del su valor económico de la tierra de Llano Verde en un futuro inmediato es inevitable, y el orden político neoliberal, racista y clasista sostenido y alimentado por los poderosos,  y el Estado empresarial avisará en un marginal barrio del oriente de Cali, un nuevo latifundio, que no puede estar en manos de “negros y negras desplazadas y reasentados”. Es así como por ellos se repite en la metrópoli vallecaucana la macabra historia del pueblo negro de Colombia, sintetizada por  uno de los lideres más significativos del movimiento social afrocolombiano Carlos Alfonzo Rocero cuando dice; la gente negra de Colombia hace vivible lo invivible y  luego es sometida al despojo y la desposesión.  

 

PROCESO DE COMUNIDADES NEGRAS EN COLOMBIA EQUIPO DE DDHH.

1 https://occidente.co/cali/que-esta-pasando-en-llano-verde/

2 https://lasillavacia.com/historia/llano-verde-el-barrio-del-futuro-60522

3 https://lasillavacia.com/historia/llano-verde-el-barrio-del-futuro-60522