Huelga de hambre en el Jarillón: ¡No más despojo, ni desalojo!

La gente negra del Jarillón cumple 62 días en asamblea permanente a sol y agua, por lo cual han declarado la huelga de hambre, una acción que tiene como principal propósito, el reconocimiento de sus derechos como comunidad étnica y ancestral, por parte de la Administración local, y las garantías para obtener condiciones dignas y seguras de habitabilidad.

El pasado 21 de agosto, habitantes de los consejos comunitarios de Brisas del Cauca y Palmas de la Ribereña se disponían a reunirse con el alcalde de Cali, Maurice Armitage, para discutir sobre la certificación de estos consejos ancestrales y raizales que llevaban un mes acampando frente a la Alcaldía, tras haber sido desalojados en distintas ocasiones por el ESMAD, a causa de un proyecto con implicaciones ambientales, que la Administración denominó “Plan Jarillón” y que, aunque prometía reubicaciones para estas familias, no brindaba garantías para las mismas.

Esa mañana, a las 9:00, el Alcalde Armitage canceló la reunión. Al mismo tiempo, los líderes y lideresas recibieron la noticia del incendio que consumía el Jarillón y que, desde la noche anterior, acababa con lo poco que le quedaba a la comunidad de Palmas de la Ribereña.

Aun cuando se esperaba la asistencia de organismos de protección y ayuda humanitaria, dicen las comunidades que “la respuesta de la alcaldía es mandar al equipo de desalojo del Plan Jarillón a seguir despojando a la gente que allí habita.” El incendio pudo controlarse casi tres horas después de la llegada tardía del cuerpo de Bomberos y gestión del riesgo. A la fecha, se desconocía la causa de la conflagración y, aunque Juan Diego Saa, director del Plan, confirmó para Caracol Radio, que habría apoyo para las familias damnificadas, hoy cerca de 350 personas no tienen donde dormir.

Hoy, la gente negra del Jarillón cumple 62 días en asamblea permanente a sol y agua, por lo cual han declarado la huelga de hambre, una acción que tiene como principal propósito, el reconocimiento de sus derechos como comunidad étnica y ancestral, por parte de la Administración local, y las garantías para obtener condiciones dignas y seguras de habitabilidad. Mientras tanto, en el Jarillón siguen demoliendo las casas de familias que, en su mayoría, provienen del Pacífico.

El Proceso de Comunidades Negras (PCN) acompaña a los consejos comunitarios que resisten en el Jarillón; exige a las autoridades locales y nacionales competentes, respetar y acatar los derechos humanos y constitucionales de las Comunidades Negras, e invita a otras organizaciones, líderes y lideresas afrocolombianas, a sumar esfuerzos, voces y acciones, en solidaridad con el Pueblo Negro del Jarillón. De igual forma, PCN hace un llamado a la Defensoría del Pueblo y organismos internacionales como Naciones Unidas a velar por la pervivencia del Pueblo Negro colombiano.

#SinNegrosNoHayPaz #VidaDignaEnElJarillón

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