En los próximos años, la situación social, política y económica del pueblo y la nación colombiana estará condicionada por la lucha entre las clases dominantes por definir qué facción conduce y se sigue lucrando de los beneficios del modelo económico, militar y político, bajo el dominio del imperialismo norteamericano; y de otra parte, la lucha entre las clases dominantes y el imperialismo contra el pueblo y sus expresiones democráticas y revolucionarias, que trabajan porque otra Colombia sea posible.

Las clases dominantes, enfrentadas en torno a la reelección de Uribe, le apuestan a la continuidad del modelo económico y político, siendo la facción fascista la que muestra mayores posibilidades de darle continuidad a su proyecto. La reelección es la garantía que se requiere para mantener el sistema de privilegios y beneficios que el tipo de orden político y económico, impuesto a sangre y fuego en las dos últimas décadas, le ha dado a un puñado de  magnates y multimillonarios, este es el modelo de las 5 M: Monopolios imperialistas y criollos, Megaproyectos, Monocultivos de exportación, gobierno Mafioso y Militarización de la vida social 1. Para asegurar la reelección se ha puesto en marcha un conjunto de mecanismos de tipo jurídico, político, militar, económico e ideológico, en función de amarrar la red de lealtades al proyecto.
El apoyo que ha tenido en el Senado el proyecto reeleccionista, ha sido resultado de la maquinaria de corrupción uribista, que a pesar de los escándalos y fraudes y la evidencia de delitos como el cohecho, la presencia de dineros del narcotráfico y las pirámides, aseguró el piso jurídico del continuismo fascista.
Simultáneamente, las clases dominantes han venido generando estrategias de “opinión pública” para asegurarse el respaldo de amplias franjas de la población. En ciudades como Bogotá y en otras ciudades con administraciones no uribistas, las clases dominantes se esmeran en mostrar la ingobernabilidad e inseguridad, para que la gente rechace cualquier posibilidad de respaldar gobiernos locales distintos y apoye el cambio por un tipo de administración neoliberal.
En ese sentido, debe entenderse la generalización y sistematicidad de las amenazas de “limpieza social” contra los jóvenes de sectores populares. Se trata de un plan de miedo y aceptación de que el fascismo es la solución, que así se logra el orden, ante la incapacidad de algunas administraciones de enfrentar las poblaciones “peligrosas”, contra quienes se aplica un plan de varias fases: circulación del rumor, generalización de las amenazas, imposición de toques de queda y asesinatos selectivos. Se espera que una población asustada pero a la vez complaciente con esas políticas de criminalización y estigmatización apoye con su voto a los fascistas y sus medidas autoritarias, al tiempo que se justifica desde una moral ultra conservadora, la eliminación de los “indeseables” e “improductivos”, los desempleados, jóvenes populares, campesinos sin tierra, desplazados, y  también de los revolucionarios y de las organizaciones antifascistas. En este ambiente se ha generalizado la estrategia Estatal de crímenes extrajudiciales o “falsos positivos”, que sirve a múltiples propósitos, mostrar resultados, criminalizar, buscar respaldo social al fascismo.
Así mismo, la estrategia guerrerista de golpes a la guerrilla cuya publicidad ensalza la capacidad del Ministro de Defensa, busca asegurar la reelección de Uribe o la candidatura de Santos y el proyecto de guerra reaccionaria, como la única vía para la prosperidad nacional, escondiendo los verdaderos intereses que defienden las fuerzas armadas.
El proyecto reeleccionista, se completa con las medidas que el gobierno está proponiendo para asegurar que los efectos de la crisis económica mundial, y su reflejo en Colombia los pague el pueblo y no los ricos. Así se propone, rebajar el salario, mantener e incluso aumentar impuestos como el IVA, flexibilizar aún más los sistemas de contratación, disminuir las pensiones, desmontar los parafiscales, mantener el sobrecosto de los combustibles, todo esto para que los grandes empresarios monopolistas no se vean afectados.
A nivel internacional, la estrategia reeleccionista se basa en buscar el apoyo y el respaldo de los imperialistas, Uribe Vélez busca desesperadamente que la Unión Europea y Canadá legitimen su proyecto económico firmando respectivos TLC, y sirvan de precedente para que las clases dominantes norteamericanas sigan el ejemplo. Tanto Europa, Canadá como Estados Unidos, requieren de estos mecanismos neocoloniales, y saben que Uribe está dispuesto a entregar aún más la soberanía nacional a cambio de Tratados aún más lesivos para la nación colombiana.
Otra pieza del rompecabezas reeleccionista son las muestras de servilismo y sumisión hacia la política expansionista y militarista que el nuevo presidente norteamericano, Barak Obama impulsa en América Latina. Uribe y los altos mandos militares vienen negociando el uso de bases militares en Colombia para suplir el cierre de la base de Manta, acción ordenada por el presidente de Ecuador, Rafael Correa, según lo ha dicho recientemente el embajador de Estados Unidos en Colombia, William Brownfield, esto se hace a cambio de no perder los dólares del Plan Colombia y otras ayudas en la lucha mundial del imperialismo contra las drogas y el “terrorismo”.
El proyecto reeleccionista, como apuntalamiento del modelo económico y político de las clases dominantes y el imperialismo, implica una mayor agresión contra el pueblo, por tanto es necesario enarbolar la lucha por los derechos del pueblo y por la democracia, como propuesta que aglutine a las fuerzas democráticas y progresistas.
Los derechos del pueblo y la democracia son condiciones para garantizar que las fuerzas populares podamos reconstruirnos, para organizar nuestras fuerzas y  hacer frente a las agresiones, al recorte de libertades y derechos, a la criminalización y a la desbandada ante el terror y las prebendas que propagan los fascistas.
Oponernos al proyecto reeleccionista implica también rechazar la entrega del territorio colombiano para asentar bases militares imperialistas, las nuevas firmas de TLC con Canadá y Europa; el rechazo contra la criminalización y la represión contra los pobladores de los barrios populares. Debemos también luchar por la desmilitarización de barrios, campos y universidades impulsar la consigna “que la crisis la paguen los ricos y no el pueblo”; por la defensa de los derechos sindicales, el empleo digno y el no recorte al gasto social en salud, educación, servicios públicos y saneamiento básico.
Debemos trabajar por vincular al pueblo a la organización y movilización por la transformación de la sociedad en una de Nueva Democracia y el Socialismo, como la posibilidad de construir una Colombia diferente, una Colombia socialista.
En este primero de Mayo, día del Internacionalismo Proletario, llamamos a la movilización, solidaridad y apoyo con los gobiernos y pueblos que en América Latina y en el mundo buscan alternativas al modelo imperialista, razón por la cual son desprestigiados, perseguidos y aislados, por atreverse a proponer un mundo sin opresión imperialista.
Contra el fascismo y por la Democracia, ¡No a la reelección de Uribe Vélez!
¡Defender los derechos del pueblo y organizar la protesta popular!
Primero  de Mayo de 2009

Movimiento por la Defensa de los Derechos del Pueblo – MODEP
¡LA BATALLA POR LA REELECCION ES LA TAREA DE LOS FASCISTAS NEOLIBERALES,
LA LUCHA POR LOS DERECHOS DEL PUEBLO Y POR LA DEMOCRACIA ES LA TAREA DEL PUEBLO!.