Más de 30 muertos en Chocó silenciados por los medios de comunicación

SIEC. Comunicado OREWA. Quibdó, Colombia. El 3 de febrero a la una de la mañana, un autobús de la empresa Rápido Ochoa se precipitó al río Atrato en el sitio conocido como Santana, entre El Carmen de Atrato y Quibdó. El resultado, más de 30 muertos y más de 15 heridos, prácticamente todos afrodescendientes de escasos recursos económicos.
 
El dolor es indescriptible, pero a los medios de comunicación de Bogotá no les importa. Más de 20 muertos “negros” no son noticia para El Tiempo, El Espectador, Semana, Cambio 16, Caracol y RCN. Tal vez la noticia de la liberación de Alan Jara “opacó” los muertos del Chocó, dirá algún editor. Pero tanta indiferencia para dar nombres de las víctimas, contactar familiares, cubrir la noticia permanentemente, etc., son injustificables. Y de ese racismo en los medios masivos de comunicación es que hablan las minorías étnicas de Colombia.
 
Dentro de las víctimas indígenas tenemos la confirmación de la muerte de Maria July Sintúa Tequia, un bebé de 2 meses de la comunidad la Puria, así como de Melba Guaurabe y Félix Antonio Guaurabe Velázquez, ambos adultos de la comunidad de Sabaleta. En esta tragedia, además, se tiene el reporte de ocho personas indígenas desaparecidas pertenecientes también a la comunidad de Sabaleta que son: Lucinda Nequirugama González y su bebé de 9 meses, Wilmar Chacoa Nequirugama de 3 meses, Néstor Carupia Guaurabe, Carlos Mario Tanúgama Velásquez y Fabio Chacoa, niños que estaban en primeros grados de escuela, y los adultos Juan Pablo Chacoa y Amado de Jesús.
 
Además, también fallecieron dos personas de la comunidad de la Puria, Saúl Sintúa y su esposa Gertrudis Tequia Arce, papá y mamá de la bebé Maria July. Y se ha reportado también la desaparición de dos personas de la comunidad Cristalina. Por otro lado, los indígenas Oliverio Cortes Jaramillo (adulto) y Jhon Jairo Chacoa Nequirugama (niño), sobrevivientes de esta tragedia, están hospitalizados en Medellín y en el Carmen de Atrato (Chocó).
 
Lo más doloroso es que no es el primer accidente: cada año se produce una tragedia debido al descuido y abandono del Gobierno colombiano sobre esta vía, llamada la Trocha, ya que ni siquiera alcanza verdaderas especificaciones de una carretera.  El estado deplorable de la vía nos toca soportarlo a todos los chocoanos que requerimos viajar a Medellín.
 
Son muchas las gestiones y movilizaciones de solicitud, protesta y reclamo que los chocoanos le hemos hecho al Gobierno Nacional para que pavimente, amplíe, rectifique y haga mantenimiento a esta vía, pero no ha escuchado, ni cumplido con sus deberes en esta materia; sólo hace promesas en las contiendas electorales y en los consejos comunales de una manera irresponsable, ya que nunca las ha cumplido…
 
Por ello responsabilizamos totalmente al Gobierno colombiano por la muerte de nuestros hermanos indígenas, afrocolombianos y mestizos, accidentados en esta vía, y rechazamos el trato discriminatorio y racista del Gobierno Nacional frente a la pavimentación de las carreteras Quibdó – Medellín y Quibdó – Pereira, únicas vías de acceso terrestre que tiene nuestro departamento hacia el resto de Colombia, las cuales no son prioridad para el Gobierno central.
 
No se entiende cómo el Instituto Nacional de Vías (INVIAS) no destinta siquiera 2 motoniveladoras con 4 volquetas permanentemente en la vía. A los chocoanos los tienen “embobados” con el cuento eterno de la pavimentación para no hacer nada. Aquí se pide una carretera transitable, no tiene que estar pavimentada necesariamente.
 
Por último, exigimos al Gobierno Nacional la inmediata construcción con calidad y condiciones de seguridad vial de la carretera Quibdó – Medellín y Quibdó – Pereira, a las que tenemos derecho desde hace más de 50 años.

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